Nueva York- leer novelas me parece una actividad tan normail, en tanto que escribirlas es una tarea tan rara... Asi lo pienso, al menos, hasta que recuerdo cuan firme es la realcion entre ellas. (Aquí no habra generalidades bindadas. Apenas unas potas observaciones.) Primero, que escribir es practicar, con especial intensidad y atencion, el arte de la lectura. Se escribe para leer lo escrito, ver si esta bien y , como, por supuesto, nunca lo esta, corregirlo una, dos, cuantas veces sea necesario hasta obtener algo cuya relectura sea tolerable. Uno es su primer lector, quizas el mas severo. “Escribir es sentarse a juzgarse a si mismo”, escribio Ibsen en la guarda de uno de sus libros. Cuesta imaginar la escritura sin la relectura. Pero, Acaso lo escrito de un tiron nunca esta bien? Si, aveces esta mas que bien. Y eso solo indica, almenos para esta novelista, que si lo miras o lo recitas con mayot detenimeinto –o sea, si lo relees-, pordia quedar todavia mejor.
No quiero decir con esto que el escritor riene que agitarse y sudar para producir algo bueno. “Lo que se escribe sin esfuerzo por lo general se lee sin placer”, dijo el doctor Johnson; la maxima me parece tan alejada del gusto contemporaneo como su autor. Sin duda, muchos de los escritos sin esfuerzo causan gran placer. No se trata del juicio de los lectores –que bien pueden preferir un escritor mas espontaneo, una obra menos trabajada-, sino de un entimiento de los escritores, esos profecionales de la insatisfaccion. “Si, de primera, puede llegar hasta aquí sin demaciado esfuerzo, no podria ser aun mejor?”, piensa uno. Y aunque corregir y releer suenan a esfuerzo, en realidad son las partes mas placenteras del escribir. A veces, las unicas placenteras.
Inventae, saltar, volar, crear
Si tienes nocion de que es la “literatura”, ponerte a escribir es tremendo, te intimida. Es zanbullirte en un lago gelido. Luego viene la parte caliente, cuando ya tienes algo que elaborar, mejorar, pulir. Si es un reboltijo, tienes la oportunidad de enmendarlo. Tratas de ser mas claro. O mas profundo, o mas elocuente, o mas excentrico. Procuras ser fuel a un mundo. Quieres que el libro sea mas amplio, mas concluyente. Quieres elevarte por sobre ti mismo. Quieres arrancar el libro de tu mente porfiada. La novela esta dentro de tu cabeza, del mismo modo en que la estatua esta sepultada en el bloque de marmol. Tratas de liberarla. De que esa pagina detestable se aproxime mas a lo que deberia ser tu libro, a lo que, en tus espasmos de exaltacion, sabes que puede ser. Lees las oraciones una y otra vez. Esto es el libro que estoy escribiendo? Esto es todo?
Supongamos que va saliendo bien. Porque aveces sale bien. (Si no fuera asi, uno se volveria loco.) Ahí lo tienes. Aunque seas el escriba mas lento y el peor dactilografo al tacto, vas desgranando palabras sobre el papel y quieres seguir adelante; despues, lo relees. Quiza no te atrevas a sentirte satisfecho, pero, al mismo tiempo, te gusta lo que has escrito. Adviertes que lo volcado en esas paginas causa placer: el placer del lector.
En conclucion, escribir es darte a ti mismo una serie de permisos para expresarte en determinadas formas. Para inventar, saltar, volar, caer. Para descibir tu modo caracteristico de narrar e insistir, o sea, para encontrar tu libertad interior. Para ser escricto sin caer en la autocritica mordaz, sin detenerte con excesica frecuencia a releer lo escrito. Y cuando te atrevas a pensar que te esta saliendo bien ( o no demaciado mal), permitiendote simplemente seguir remando sin esperar el impulso de la inspiracion.
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Hace dos años, cuando mi recaida en el cancer me obligo a interrupir En Ameria, ya casi termiada, un bondadoso amigo de Los Angeles, sabiendo de mi desesperacion y mi temor de no poder terminarla nunca, se ofrecio a tomar licencia en si trabajo, venir a Nueva York y quedarse conmigo cuanto fuera necesario para tomar al dictado el resto de la novela. Tenia hechos los primeros ocho capitulos ( osea, los habia corregido y releido muchas veces), habia empezado el penultimo y, por cierto, sentia que tenia en la mente, por entero, el arco de esos dos capitulos finales. Sin embargo, tuve que declinar su ofrecimiento generoso y conmovedor. No solo porque ya estaba demaciado atontada, por una quimioterapia drastica y montones de analgesicos, para recordar el plan trazado. No me bastaba con escuchar lo dicatado: necesitaba poder verlo, releerlo.
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Al escribir una novela o cuento –al habitar otros yos-, experiemtamos la misma sensacion de embeleso que al abstraernos en la lectura. Hoy dia, a todos nos gusta pensar que escribir es una mera forma de autocontemplacion (tambien llamada auntoexpresion). Si, supuestamente, ya no somos capaces de tener sentimientos genuinamente altrustas, tampoco seriamos capaces de escribir acerca de otras personas. Pero eso no es cierto. William Trevor habla de la audacia de la imaginacion no autobiografica. Porque no habriamos de escribir para huir de nosotros mismos tanto como para expresarnos? Escribir acerca de otros es mucho mas interesnte.
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hay acaso privilegio mayor que tener una conciencia expandida por la literatura, colmada de ella, dirigida hacia ella? Libro de sabiduria, dechado de retozo mental, dilatadora de simpatias, registro fiel de un mundo real (y no tan solo de la conmocion interna de una mente), sierva de la historia, defensora de emociones opuestas y desafiantes... una novela que se siente necesaria puede ser, deberia ser, la mayoria de estas cosas. En cuanto a si seguira habiendo lectores que compartan este concepto elecado de la ficcion, y, bueno, “no hay futuro para esa pregunta”, como replico Duke Ellington cuando le preguntaron porque actuaba en las funciones matinales del Apollo. Lo mejor es, simplemente, seguir remando.
Viernes 22 de Diciembre de 2000
Susan Sontag, the New York Times.
1 comentario:
SONTAAAAAAAAAAAAAG!!! por que te moriste?
una grande con todo. Desde que leí "sobre la fotografía", me saco el sombrero.
Me encantó este post, en particular, y me encantó como tu cabecita se abre hacia las cosas y comienza a pensar diferente... acordat que los numeros y las cuentas son simples ejercicios, pero las ideas que se crean a partir de cosas que se aprenden no se practican, tienen que parirse... y textos como estos nos ayudan a tomar una visión de las cosas.
Lalys
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