Algo se perdió. Algo que, evidentemente, era un motivador pleno y emocionante.
Cuando digo que una duda puede mas que una certeza, es así.
Una duda me daba una emoción y alegría que en pocas ocasiones tuve oportunidad de experimentar. También generaba cierta incertidumbre que poco a poco iba molestando. Pero poniendo todo en una balanza, salia ganando.
Cuando la certeza irrumpe en la duda las cosas pueden cambiar radicalmente. Y asi parece que fue.
Una sensación de vacío y desgano es lo que queda.
Sin saber si la actual realidad se extenderá solo queda averiguar con que reemplazar lo perdido. Para recuperar al menos en un pequeño fragmento, el bienestar generado.
Una nueva duda podría ser la solución aunque, su existencia es tan frágil que oprime mi alma tan solo con pensar en la posibilidad de volver a quebrarla. Y al romperse, sus pequeñas astillas rasgan mi ser.
Por descuido, la certeza irrumpió en el momento mas inoportuno, y aunque el tiempo es necesario para apaciguar las aguas que genera tal aparición, nada volverá a ser lo que era.
Fue una agradable tortura atravesar esa duda, pero las dudas tarde o temprano dejan de serlo y fue mi desbordante emoción lo que desvió mi atención y evito estar preparado.
Que es lo que me quedado? un vacío cual llenar, una lección y mucho que pensar.
Si pudiera volver el tiempo atrás y tener la oportunidad de elegir generar nuevamente la duda, probablemente lo haría. Trataría de estar mejor preparado, sin duda.
A pesar de todo, una semilla fue plantada, una que tal vez tome mucho tiempo en madurar. Una que crece sin hacerse notar, pero que cuando das vuelta la mirada, posiblemente, veas que tan dulces frutos puede ofrecer.
Solo espero, aun, tener oportunidad de seguir regándola.
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