Las estaciones han sido olvidadas por el árido asfalto de la ciudad.
El lamento de la cigarra aumenta hasta que ya nada es audible
El calor del sol sigue golpeando hasta que ya nada es visible.
En un cruce vacío accidentalmente me doy vuelta y veo la silueta de tu rostro
Aunque extiendo mis manos, tú instantaneamente te desvaneces
quedando solo el calor de tu cuerpo y un sutil viento que empuja mi espalda.
Como si pudieramos tocarnos, nuestras miradas se encuentran,
pero sera en una calle lejana donde eventualmente habremos de reunirnos.
Viajamos por un vacio lleno de enigmas.
El atardecer desciende mientras incinera a su paso un grupo de edificios,
dejando la cegadora oscuridad de la noche del otro lado.
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